La primera eyaculación también forma parte de la educación sexual.

La pubertad es una etapa de grandes transformaciones. El cuerpo cambia, aparecen nuevas sensaciones, surgen preguntas y poco a poco el joven comienza a relacionarse de una manera diferente con nuestro propio cuerpo.

Entre estos cambios se encuentra la espermaquia, el nombre que recibe la primera eyaculación.

¿Qué es exactamente la espermaquia?
¿Cuándo ocurre?
¿Puede suceder mientras duermes?
¿Y qué significa para el desarrollo de un adolescente?

Vamos a hablar de ello.

¿QUÉ ES LA ESPERMAQUIA?

La palabra espermaquia se utiliza para nombrar la primera eyaculación que ocurre durante la vida de un varón.

Forma parte de los cambios propios de la pubertad.

Durante esta etapa el cuerpo comienza a transformarse: aumenta la velocidad de crecimiento, pueden aparecer cambios en la masa muscular y en la forma del cuerpo, crecen el pene y los testículos, aparece vello en el pubis y las axilas y pueden presentarse cambios en la piel, como el acné.

También pueden aparecer cambios emocionales y conductuales.

Es decir, la espermaquia no ocurre de manera aislada.

Forma parte de todo un proceso de transformación corporal.

¿Cuándo ocurre?

Aquí hay algo importante que recordar:

No todos los cuerpos siguen el mismo calendario.

La espermaquia suele presentarse con mayor frecuencia entre los 12 y 14 años, aunque puede aparecer aproximadamente entre los 10 y 16 años sin que esto, por sí mismo, indique que existe alguna alteración.

Más que mirar únicamente la edad, es importante considerar el momento del desarrollo puberal de cada adolescente.

Porque la pubertad no llega con una fecha escrita en el calendario.

Cada cuerpo tiene su propio ritmo.

 ¿Puede ocurrir mientras duermes?

Sí.

Y esta es precisamente una de las razones por las que la espermaquia puede pasar prácticamente desapercibida.

La primera eyaculación puede ocurrir de manera involuntaria durante el sueño.

Cuando esto sucede, suele hablarse de “sueños húmedos” o emisiones nocturnas.

El adolescente puede despertarse y encontrar semen en su ropa interior o en las sábanas.

Y entonces pueden aparecer preguntas:

¿Qué me pasó?

¿Es normal?

¿Por qué ocurrió mientras dormía?

La respuesta es sencilla:

Su cuerpo está atravesando los cambios propios de la pubertad.

No necesariamente tuvo que provocar lo ocurrido de manera voluntaria.

Y no hay nada de qué avergonzarse. Por eso es muy  importante hablarlo.

 ¿La espermaquia significa que ya es fértil?

Esta es una pregunta muy importante.

La espermaquia ocurre durante un proceso en el que los testículos todavía pueden encontrarse en desarrollo. En las primeras eyaculaciones, la concentración de espermatozoides puede ser baja.

Por eso, espermaquia y fertilidad completa no son exactamente lo mismo.

La pubertad es un proceso progresivo de maduración.

Y precisamente por eso la educación sexual necesita ir más allá de decir:

“Ya puedes reproducirte”.

Necesitamos hablar también de responsabilidad, autocuidado, prevención de infecciones de transmisión sexual, prevención de embarazos y toma de decisiones.

 ¿La espermaquia significa que ya es un hombre?

No.

Y esta distinción es fundamental.

La espermaquia es un cambio biológico.

No determina por sí sola la madurez emocional, psicológica ni la capacidad para establecer relaciones responsables.

El cuerpo puede comenzar a experimentar cambios reproductivos mientras la persona continúa desarrollándose en muchos otros aspectos.

El desarrollo corporal no ocurre al mismo ritmo que el desarrollo emocional.

Por eso una primera eyaculación no debería convertirse automáticamente en un mensaje como:

“Ya eres un hombre.”

Quizá sea mucho más saludable decir:

“Tu cuerpo está creciendo y atravesando cambios. Si tienes preguntas, puedes hablar conmigo.”

 

 ¿Por qué hablamos tanto de menarquia y tan poco de espermaquia?

Tal vez porque la menstruación es un acontecimiento visible y fácilmente identificable.

La espermaquia, en cambio, puede ocurrir durante el sueño y no siempre es evidente para quienes rodean al adolescente.

Pero también existe otra razón:

seguimos teniendo muchas dificultades para hablar de sexualidad masculina con naturalidad.

A veces enseñamos a los niños los nombres de algunas partes de su cuerpo, pero dejamos sin explicación los cambios que vivirán durante la pubertad.

Y cuando no existe información, aparecen los mitos.

Aparece la vergüenza.

Aparece el silencio.

Y muchas veces aparece internet como primera fuente de respuestas.

 ¿Qué puede sentir un adolescente cuando ocurre?

No existe una única reacción.

Puede sentir curiosidad.

Puede sorprenderse.

Puede sentir vergüenza.

Puede asustarse.

Puede pensar que algo está mal.

O simplemente puede tomarlo como una experiencia más de su desarrollo.

Lo importante no es imponerle cómo debería sentirse.

Lo importante es que tenga un adulto disponible para responder sus preguntas sin burlas, sin juicios y sin avergonzarlo.

Una reacción adulta puede cambiar completamente la manera en que un adolescente aprende a relacionarse con su propio cuerpo.

 Entonces… ¿por qué necesitamos hablar de espermaquia?

Porque conocer el propio cuerpo también es educación sexual.

Porque un adolescente tiene derecho a saber qué cambios puede experimentar durante la pubertad.

Porque una emisión nocturna no debería convertirse en un motivo de vergüenza.

Porque necesitamos enseñar a los niños y adolescentes que sus cuerpos pueden cambiar sin que eso signifique que hay algo malo en ellos.

Y porque hablar de sexualidad no significa solamente hablar de relaciones sexuales.

También significa aprender a conocer, nombrar, cuidar y comprender nuestro propio cuerpo.

 Una conversación que puede comenzar antes

Imagina que un adolescente se despierta una mañana y encuentra semen en su ropa interior.

Si nunca nadie le habló de esto, probablemente tendrá preguntas.

Pero si previamente escuchó que durante la pubertad pueden ocurrir emisiones nocturnas, quizá simplemente pueda pensar:

“Ah… esto también forma parte de los cambios de mi cuerpo.”

Esa diferencia puede parecer pequeña.

Pero no lo es.

Porque la información puede transformar una experiencia de miedo o vergüenza en una experiencia de conocimiento.

 

 Para madres, padres y acompañantes

No necesitamos tener todas las respuestas.

Podemos empezar simplemente por abrir la puerta a la conversación.

Podemos decir:

“Si algún día notas un cambio en tu cuerpo y no sabes qué significa, puedes preguntarme.”

Y si no sabemos responder algo, también podemos decir:

“No lo sé, pero vamos a buscar información confiable juntos.”

La educación sexual no consiste en tener una respuesta perfecta para cada pregunta.

Consiste también en construir un espacio donde preguntar sea seguro.

La información también puede llegar antes de la sorpresa.

Hablar de espermaquia es hablar de pubertad.

Hablar de pubertad es hablar de cuerpo.

Y hablar del cuerpo sin vergüenza es también una forma de educación sexual.

Porque lo que conocemos, podemos comprenderlo.
Y lo que podemos comprender, podemos aprender a cuidarlo.

 Centro Integral Espiral Salud Sexual y Salud Mental

Educación sexual para comprender el cuerpo, cuestionar los mitos y construir relaciones más conscientes.